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26.10.09

Por qué debería escribir más

1:36 p. m.

Lo que noto que me pasa cuando abandono esto durante mucho tiempo (mi única actividad escritora últimamente -no contamos las cartas de presentación, claro -, aunque espero que no por mucho tiempo) es que parece que pierdo el pulso de las palabras. La sintaxis se vuelve débil y dudo y dudo y, eh, esto le pasa al más común de los mortales, pero NO a mí.

También tiene que ver que últimamente leo más en inglés que en castellano, y que en mi mente ambos idiomas funcionan de forma distinta. Al ser el inglés una lengua aprendida, la analizo más y de alguna forma me produce más placer reconocer las estructuras y los significados. El castellano es una lengua adquirida y todo es por lo tanto natural, y solo muy de vez en cuando me paro y reconozco su belleza.

Todo esto es difícil de explicar. No es que me guste más el inglés que el castellano, es que el punto de vista sobre ambas lenguas es distinto. Todo eso al leer.

Al escribir, por mucho que me empeñe, no soy Nabokov, y solo escribo bien (con "bien" me refiero a la búsqueda de un estilo, a la elección de las palabras y formas exactas para conseguir mi objetivo) en castellano. Lo que debería intentar es no perderlo.

Eso es lo que quería decir.

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3 tortugas:

Tera dijo...

Leyéndote he recordado la entrevista a Herta Müller del ABCD de esta semana. Creo, como ella, que escribimos con todas las lenguas en las que podemos leer.

"Yo pude mantener con el idioma rumano una distancia bastante clara; en parte porque el rumano no es mi lengua materna, en parte porque lo aprendí con quince años y fue entonces cuando escuché lo hermoso que sonaba, lo sensual que era, con todas sus metáforas y figuras del lenguaje, muchas de ellas mezcladas con la superstición. El idioma rumano posee muchos niveles inexistentes en las lenguas germánicas. No todo en él se vuelve enseguida vulgar. Puede ser frívolo pero no vulgar, lo cual es absolutamente imposible en mi lengua materna. Cuando traduzco algo del rumano al alemán, todo se vuelve ordinario, obsceno. No se corresponde en absoluto con lo traducido, simplemente porque ese plano lingüístico no existe en alemán. Y eso es lo que me fascina del idioma rumano. Igual que sus contradicciones.

He escrito un libro titulado El hombre es un gran faisán en el mundo. Ése es un giro rumano. En rumano es muy frecuente decir: «He vuelto a ser un faisán», que significa: «He vuelto a fracasar», «No lo he logrado». O sea, en rumano, el faisán es un perdedor, mientras en alemán es un arrogante fanfarrón. Como se sabe, el faisán es un ave incapaz de volar, vive en el suelo. Cuando empiezas a cazar y todavía no sabes hacerlo bien, cazas faisanes. La presa más fácil, puesto que el faisán no puede escapar. Los rumanos han incorporado ese rasgo a su metáfora. ¿Y cuál han tomado los alemanes para la suya? Las plumas, el plumaje, lo cual es muy superficial. La vida del animal no interesa a la metáfora alemana; a los rumanos les interesa la existencia del ave, y eso me fascina. El faisán rumano ha estado siempre más cerca de mí que el faisán alemán.

Lo mismo me pasa con otras cosas. A menudo me da la sensación de ser, atendiendo a mi estructura, realmente una rumana. Hablo muy mal el rumano pero, estructuralmente, por mi tesitura interna y por lo que realmente me convence, también en poesía y sensualidad, soy rumana. Por ejemplo, en cuanto a los nombres de plantas, en cuanto a muchas cosas que me hacían pensar: «Mira lo que ven ahí ellos y lo que ven los alemanes». De ello deriva también la convicción de que en mi caso el rumano siempre coparticipa en la escritura. No es que tenga que escribir ninguna palabra en rumano, pero es natural que el rumano coparticipe en mis textos, porque ha crecido en mi mirada. Está en mi cabeza igual que el alemán. Tengo varias imágenes de una misma cosa debido a que el idioma rumano las ve de otra manera, y con esa imagen trabajo. Y puesto que quizás la imagen rumana esté más cerca de mí, trabajo más con la imagen rumana en mi cabeza, aunque escriba en alemán. Por tanto, lo uno no excluye lo otro. De modo que tampoco puedo decir qué es rumano y qué alemán. Y que así sea es una suerte para un escritor, lo mejor que puede pasarle".

Mrs Jones dijo...

Oh, es un texto maravilloso. Un amigo me dijo una vez que cuando tenía un problema pensaba en otro idioma y al cambiar de estructura lo veía desde otra perspectiva y le ayudaba a solucionarlo (o a vivir con él, vaya).

Milk dijo...

Estaremos por aquí para vigilarte de cerca. A partir de ahora, un post cada dos días! :P

 

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