Ya está, viaje hecho. La conclusión general, tras tres días de coche y pueblos y hoteles y comida es que nos estamos haciendo mayores, como si nuestro turismo hubiese pasado de pronto a ser puramente gastronómico. Ya no caminamos horas y horas queriendo ver cada detalle, ni dormimos en habitaciones con 10 camas, ni comemos sandwiches. Utilizamos como excusa que estamos viendo pueblos pequeños y no ciudades europeas, y que en un paseíto lo ves todo (y ya hay que merendar). Pero no sé. Estoy un poco preocupada.
Vimos Mondoñedo, donde un señor bajó de su casa para explicarle a Milk cuál era la maniobra correcta para aparcar (si la hubiera visto al final del viaje, cuando ya aparcaba a la primera, habría estado orgulloso).
Dormimos en Tapia de Casariego (mi origen, sí), pero el pueblo nos pareció un poco carente de vida y en la playa llovía. No como en la Playa de las Catedrales, donde de pronto salió el sol y nos arrepentimos de no habernos puesto el bañador (trepar por las rocas, escapar de las olas y mojarnos los pantalones hasta las rodillas nos hizo sentirnos algo más jóvenes, eso sí). Ribadeo nos dio de comer y Cudillero de merendar. Avilés nos dejó dormir en un hotel de cuatro estrellas (de oferta). Avilés nos pareció maravilloso y lleno de vida y de niños, pero era de noche y no hicimos fotos.
Pasamos la mañana del domingo en Oviedo, donde la gente estaba feliz porque era San Mateo y vimos pasar al pelotón de la Vuelta ciclista mientras los vecinos se peleaban por un sitio en primera fila.
Al volver paramos en Foz (a merendar) y nos pareció un poco feo. Y todo el rato en el coche sonaba una canción:
Mañana parto hacia Asturias con motivo del II Encuentro de la Santa Generación (el primero fue así). Esperamos sacar alguna conclusión que no tenga que ver con la disolución por falta de actividad literaria.
Esa es la excusa general. Para mí lo más importante es la noche de mañana, ya que dormiremos en el lugar del que, en cierta forma, provengo. En Tapia de Casariego, en la playa, mi padre le pidió un mapa a mi madre (y a una amiga). No se conocían, pero ya hicieron el resto del viaje juntos. Y así hasta ahora.
Estaré ausente hasta el lunes. Contadme cosas para tener algo que leer cuando vuelva.
(Y por si alguien lo duda: sí, llevaremos mapa. Nunca se sabe quién te puede pedir uno.)