14.8.09
Sincerily, L. Cohen
Me gusta que mis conciertos se conecten como si formasen parte de un todo brillantemente entrelazado. Y no, no creo que Leonard Cohen sepa quién es Jens Lekman, pero que Jens también se olvide de rezar por los ángeles no puede ser una simple casualidad.
Leonard Cohen tiene casi 75 años, muchos trajes y sombreros, y una agilidad que ya quisiéramos muchos con 50 años menos. Ayuda a que el mundo sea un poquito mejor con su puntualidad y su voz profunda profunda, que suena mejor que hace unos años. Leonard baila despacito agarrando el cable del micro y se encoge y se arrodilla ante su guitarrista y se quita el sombrero e inclina la cabeza cuando sus músicos hacen algún solo o cuando el público aplaude mucho mucho (pero siempre aplaude mucho mucho).
Y canta poquito a poco todos esos grandes éxitos escritos hace varias décadas, pero que siguen dentro de él arañándolo tanto como a nosotros que no hablamos, que casi ni respiramos. Leonard dijo una vez que lo que él tiene es un pequeño jardín y que sus canciones crecen y crecen. Suzanne, Marianne, Jane.
Y entonces llega mi momento más esperado. El segundo bis y Famous Blue Raincoat y ya no la pude dejar de cantar. Jane era tonta, pensamos.
Cuando todo se acaba después del tercer bis (y sabes que es el último porque se va caminando y no dando alegres brincos), un enorme suspiro colectivo tuvo que recorrer las gradas. Por lo menos a mí me recorrió.
Hoy me decía Sabe por teléfono: "¿Pero qué era eso, Ana? ¿No era la música de las estrellas?".
You've won me
You've won me
My lord
9.8.09
1 frase - 1 año
La primera tarea la hicimos ayer las tres juntas mientras tomábamos un (salvaje) café en el Casino de Santiago. Escribir una frase representativa por cada año de vida. No fue fácil. Te dejo algunas de las mías (sí, hay menos frases que años, sí, he censurado).
¿Me dices las tuyas?
Nacer casi en un coche.
Un vestido a cuadros, un collar de colores y dos velas.
Primeras letras y primera leyenda sobre mí.
Interacción social que no me interesa.
Abejas (trauma primero).
Descubrimiento de la estupidez humana que lleva a las guerras.
Natación (trauma segundo).
El año de los cortes de pelo feos.
Primer premio literario y primera manifestación de mi ego: un simple e injusto accésit.
Mi pelo crece. Yo crezco.
Soy miope, pero aún no me enorgullece.
Primer concierto de OCS.
Acepto que me puede caer bien gente que no escucha mi música.
Nace fraggelianas (el concepto).
Soy nómada.
Soy friki.
Soy inestable.
¡Trabajo!
Ruptura de prejuicios (Viena e italianos).
Incertidumbre.
By:
Mrs Jones
On 11:57 p. m.
7.8.09
Agosto invernal
En Santiago es invierno, pero no importa porque Luneira me deja una gabardina que va a juego con mi ropa y salimos de la Caramoniña (su casita nueva) después de ver fotos de Oporto y el protolibro de Fraggelianas y vamos a tomar un aperitivo a donde siempre. Leemos los periódicos y descubrimos el giro editorial que ha dado el horóscopo de El Correo Gallego (ahora juega a hundir a la gente, diciendo que te vas a deprimir al darte cuenta de todas las cosas que nunca vas a poder aprender).
Comemos en familia y queremos comprar cosas para su viaje a Croacia, pero acabamos en Gong con ese disco que yo no puedo parar de escuchar. Después la cambio un rato por Marta, con quien me siento en la cafetería de al lado del quiosco verde en frente de los hippies (yo quería un capuccino en el Terranova, pero un rato antes Luneira me había informado de su cierre). Vuelve Lu con todos sus recados hechos, después se une J.L., secuestramos a Mar que en realidad se quería comprar unas sandalias, y hacemos que Pataruco baje de la redacción porque total, tampoco había mucho que hacer. Después viene Tamar un rato y tenemos un pequeño momento praguense.
En los autobuses de vuelta intento desintoxicarme de Jens y descubro que vuelvo a estar intoxicada por el de siempre.
Comemos en familia y queremos comprar cosas para su viaje a Croacia, pero acabamos en Gong con ese disco que yo no puedo parar de escuchar. Después la cambio un rato por Marta, con quien me siento en la cafetería de al lado del quiosco verde en frente de los hippies (yo quería un capuccino en el Terranova, pero un rato antes Luneira me había informado de su cierre). Vuelve Lu con todos sus recados hechos, después se une J.L., secuestramos a Mar que en realidad se quería comprar unas sandalias, y hacemos que Pataruco baje de la redacción porque total, tampoco había mucho que hacer. Después viene Tamar un rato y tenemos un pequeño momento praguense.
En los autobuses de vuelta intento desintoxicarme de Jens y descubro que vuelvo a estar intoxicada por el de siempre.
By:
Mrs Jones
On 12:14 a. m.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


