Estadisticas de visitas

26.6.09

R.I.P


(Y sé que está mal, pero en algún lugar leí a alguien que decía "Oh, no! Tenemos que proteger al niño Jesús!")

14.6.09

and the road finally gave me back...

Viernes 12 de junio.
4.30 am

Mrs Jones cierra la puerta de su piso en Wallgasse dejando las llaves dentro. Da un poco menos de pena porque la tarde anterior la casera vino a desmantelarnos y mover todo el mobiliario al piso de arriba (adonde me mudaría si siguiese viviendo en Viena), así que de pronto dormí en un piso vacío. Por no tener, no tenía ni compañera de piso, que ya tenía la cama en su nueva habitación. Eso sí, antes de despedirnos e ir a dormir estrenamos el cuarto de estar con vino y The IT Crowd.

(Lagrimita)

A las 4.30am Mrs Jones baja las escaleras intentando no hacer mucho ruido con la maleta (plon, plon, plon). Después decide ir hasta Westbahnhof andando porque tiene tiempo y es poca distancia. A las 5 sale el autobús camino del aeropuerto.

Aufwiederschauen.

En el vuelo me entretengo observando al equipo eslovaco de voleibol, que me acompañan hasta Bruselas y luego hasta Oporto. Las azafatas lo pasan mal al ver sus caras de sufrimiento. Chicos de dos metros incrustados en asientos de avión y no hay tantas salidas de emergencia.

En Oporto esperan papá y mamá y nos vamos a comer bacalao a Vila do Conde.
Después decidimos volver siguiendo al GPS pero evitando autopistas. Dos horas y media. (Buscad en un mapa la distancia y veréis que es un tiempo excesivo). Merienda en Ponte de Lima, donde el calor era tanto y tan húmedo junto al río que era difícil respirar.

En casa hay Piña y Jana y Grunge y Menta.

Ahora toca reflexionar sobre mi vida.

(Foto: Playa en Vila do Conde)

10.6.09

Cerrando otro capítulo


(El día está tan oscuro como la canción)

Cuenta en el banco cerrada.
Libros devueltos a la biblioteca (y el señor bibliotecario, tan adorable y simpático, me dio dos besos cuando le dije que me iba).
Paquete con libros y papeles varios enviado por correo (Rmt: Ana Bulnes. Destinatario: Ana Bulnes).
Ropa que no voy a usar más metida en una bolsa preparada para entregar en un contenedor de caridad.
Ale viene en un rato a por Manuela.

Mañana haré la maleta e intentaré que no sea dramático.
Todo sea por volver a la familia y al mar y al verano en libertad. Y por esa tapa de pulpo á feira que tengo antojada desde que estuve en marzo y vi cómo sacaban a la calle el puestito pero no teníamos tiempo.

7.6.09

(Pequeño intermedio nostálgico)

How sweetness turns sour
And leaves they turn to brown

Un poco nostálgica.
La culpa es pensar en hace 10 años.

Décimo aniversario de un instituto del que soy primera promoción.
Visita de Blanca, a quien conocí hace (casi) 10 años el mismo día que Simon, Steve, Damon y Oscar me firmaron la carpeta.

¿Quién era esa mocosa de 14-15 años que vivía recluída en su habitación llena de pósters y de música, que había abandonado el ballet y el patinaje por la guitarra y nunca se había planteado vivir en otro lugar?

(Lo que da más miedo es pensar que todas esas canciones siguen provocando escalofríos)

6.6.09

Sommernachtskonzert

Concierto de una noche de verano significa en Viena coger una manta y pedalear hasta Schönbrunn. Una vez allí, te abres paso entre la multitud y los jardines hasta encontrar un buen lugar donde extender tu mantita (sobre la gravilla, el césped de Schönbrunn es de los de no pisar). Puedes sentarte, tumbarte, o permanecer de pie (si quieres ver algo), pero lo importante es la música.

A las 9 en punto con puntualidad austríaca, la Wiener Philharmoniker se sube al escenario y el alegre Daniel Barenboim dirige. Todo el mundo se calla. Desde el jubilado en su sillita hasta el adolescente que aprovecha la ocasión para hacer botellón con sus amigos, nadie se atreve a hablar (y quien lo hace es rápidamente increpado por los que le rodean). Las parejas se abrazan y yo creo estar viendo lucecitas de aviones hasta que caigo en que lo que se mueven son las nubes y no las lucecitas, que resultan ser estrellas. (De pronto, claro, estoy tumbada en la Praza do Obradoiro intentando que se me caiga la Catedral encima, pero tanto a Luneira como a mí solo se nos mueven las estrellas, hace tanto ya).

Cuando acaba la gente se va y Alessandra comenta "ahora 6 días para limpiar esto". Se nos olvida una y otra vez que estamos en Austria y no en España o Italia, y en 6 minutos un organizado ejército de barrenderos se encarga de dejar el lugar digno de todos sus siglos y nobles.

Al pedalear a casa, el vals sigue en mi cabeza.

4.6.09

Más arte: Cy Twombly y sus garabatos

Creo que lo que estoy aprendiendo estos días de visitas a museos (última semana, tantas cosas por ver) es que muchas veces lo más interesante del arte son las historias que hay detrás. Tras quedarme fascinada por la corta pero intensa vida de Richard Gerstl, esta mañana me fui al Mumok llena de ganas de sentirme visitante-de-museo-de-arte-contemporáneo-que-entiende-no-como-vosotros-el-vulgo.

Conclusión primera: formo parte del vulgo

La exposición que inunda las salas del museo desde hace un par de días está dedicada Cy Twombly, un artista americano muy reconocido todavía vivo. A pesar de estudiarme el folleto, incluso sentarme para concentrarme bien en la lectura y en la contemplación de sus obras, no acabé por comprender el concepto. Digamos que la relación entre lo que me explicaban y lo que yo veía se perdía en algún momento. Por ejemplo:

"En Genetrix de 1987, una tabla de madera pintada de blanco se presenta como un atril ante el espectador. El vacío y la sensación de ausencia transmitidos a través del blanco son compensados por la presencia física que la obra deriva de la materialidad táctil y la aplicación "a manchas" de la pintura. El atril de madera también juega con la convención de simplificar el cuerpo femenino, al que Twombly relaciona con elementos narrativos complejos: Genetrix era el apodo que los Antiguos Romanos usaban para Venus, la diosa a la que veneraban como su matriarca mítica. "

Y yo que solo veía un atril con una tabla pintada de blanco... O todos esos cuadros que imitaban a la perfección dibujos (garabatos) de niños... En fin.

Conclusión segunda: el tiempo salva a los buenos

Aquí me alegré un poco. En el último piso se presentaba la colección permanente del museo, un puñado de cuadros del modernismo. Un poquito de Kandinsky, Klee, Mondrian, Moholy-Nagy, Gerstl ("La familia Schönberg")... Y otros muchos. Paseaba y cuando alguno me llamaba la atención, me atraía de forma especial, al leer el nombre siempre era alguien conocido. No sé si los garabatos de Twombly serán apreciados dentro de 100 años.

Conclusión tercera: la historia detrás de la obra

Al llegar a casa me fui directa a la Wikipedia a buscar al señor Twombly. Garabatos, graffitti, blablabla. Y un titulillo aparte: El incidente del Phaedrus. Resulta que hace un par de años en una exposición en Avignon, una artista francesa claramente no perteneciente al vulgo se sintió tan emocionada por la obra Phaedrus de Twombly que no pudo evitar plantarle un beso, dejando su pintalabios rojo sobre el lienzo. Fue por supuesto detenida y llevada a juicio y multada por intento de destrozo de obra de arte. Ella, sin comprender el por qué de tanto escándalo, se defendió diciendo que había sido "solo un beso, un acto de amor. Lo besé sin pensar, creí que el artista lo entendería... Fue un acto artístico provocado por el poder del Arte".

(Niños, no beséis cuadros. O limpiáos bien los labios antes para no dejar huellas).

2.6.09

Richard Gerstl y su sala

¿Por qué tiene Richard Gerstl una sala entera en el Leopold Museum? La respuesta debería ser que por su calidad indudable, por su enorme contribución al arte, por...

Pero me resulta difícil de creer que alguien que murió a los 25 años haya podido demostrar algo más que un talento incipiente, que se podría haber desarrollado o no. Y más aún cuando se conservan de él solo un par de cuadros o dibujos. Su historia es posiblemente la razón. Y es una buena razón, porque su historia no tiene desperdicio.

Estamos en Viena a principios del siglo XX. Richard abandona -como muchos en esa época -la Academia de Bellas Artes porque no está de acuerdo con el clasicismo académico al que le obligan. Su arte va más allá. En el estudio que comparte con un amigo empieza a interesarse por la música. Quiere hacer retratos a compositores y plasmar su alma. Primero lo intenta con Mahler, pero este se niega. Con Arnold Schönberg tiene más suerte.

A Schönberg le gusta Gerstl. Esta admiración mutua se convierte en amistad, y pronto Richard se ve dentro del círculo de amigos y familiar del compositor. Pinta retratos de todos. Va de vacaciones con ellos. Pero con quien más intima (de todas las formas que te estás imaginando) es con Mathilde, la mujer de Schönberg, que se sentía un poco abandonada por un marido demasiado obsesionado con su música.

Richard y Mathilde se escapan juntos en un arrebato. Abandona a su marido y a su hija durante unos meses, hasta que las amenazas de suicidio por parte de Schönberg la hacen volver.

El que se queda destrozado es, claro, Richard. Y aquí es cuando consigue entrar en los libros de historia del arte y una sala entera en un museo. Corre a su estudio y le prende fuego, destruyendo casi toda su obra. Después se ahorca desnudo frente a un espejo y (no se bien cómo) se clava un puñal para asegurarse la muerte. 25 años.

(Supongo que no es necesario explicar que ni Mathilde ni Arnold Schönberg volvieron a ser los mismos).

 

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