25.11.08
Aquí no veo el escenario
Ayer fui a ver a The Dodos y pude confirmar lo que ya venía sospechando desde el concierto de los Fleet Foxes hace una semana: el público austríaco es distinto al español. Y no, no me refiero a la pasión puesta en el grupo que están viendo (nos creemos en España que somos el pueblo más animado del mundo, pero en ambos conciertos los grupos hicieron un bis extra por petición popular), sino a tonterías como la altura.
¿Tonterías? Mentira. Rara vez había tenido problemas para ver el escenario estando en cuarta o quinta fila y ayer era ciertamente complicado. Los austríacos son altos y no hay mucho más que decir. Tal vez solo haya que especificar un poco.
Hace algunos años Cris hizo que me diese cuenta. Me dijo: "Ana, los chicos indies son bajitos, guapos, pero bajitos, no tiene mucho sentido venir a estos lugares. Además son del tipo de chicos que no te van a hablar". Entonces miré a mi alrededor y resultó ser cierto. La media era 1,70 escaso. Este verano en el Summercase noté también que los fans de Nick Cave son más altos que el resto (lo cual me hizo bastante feliz), y ahora esto.
Los austríacos indies son altos, rubios y guapos. Pero siguen siendo del tipo de chicos que no te van a hablar.
(Además de todo eso, el concierto estuvo muy bien, con The Ruby Suns de teloneros, y todos emocionados porque era su último concierto en Europa y no se podían creer que un lunes por la noche la gente estuviera tan animada).
23.11.08
Y de pronto, invierno
Viernes, 3 de la mañana. Salgo de una fiesta en el que va a ser el piso nuevo de un compañero de trabajo, un lugar gigantesco que era antes un estudio de cine, y que para la fiesta habían convertido en una especie de club. Encuentro la parada de mi autobús y veo que en teoría va a llegar en un minuto. Oh, qué alivio.
Pero el autobús no llega (culpa de mi reloj, obviamente, no de la puntualidad austríaca) y asumo que tendré que esperar media hora hasta el siguiente. Hace mucho frío y agradezco enormemente haberme acordado de coger el iPod. Escucho y canto intentando abstraerme de las condiciones climatológicas.
Entonces algo empieza a caer del cielo. ¿Es lluvia? -me pregunto. Dos minutos después ya no hay duda. Es nieve. La primera nevada del año.
Llega el autobús y desde la ventanilla veo que los copos son cada vez más grandes y que los coches comienzan a estar cubiertos. Camino mis diez minutos hasta casa bajo una nevada demasiado grande para ser la primera, demasiado intensa para ser noviembre. Me miro el abrigo negro lleno ahora de manchitas blancas y no siento el dedo pulgar de la mano derecha, pero jo. Ante la primera nevada no me voy a quejar aún.
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Mrs Jones
On 12:01 p. m.
20.11.08
Do something pretty
Mientras, voy a conciertos que me hacen feliz hasta que descubro que esos seres admirados son ahora más jóvenes que yo y entonces me miro de arriba abajo y de dentro afuera y me pregunto qué he hecho todos estos años.
Decido unirme a la banda de FRA para tocar en la fiesta de Navidad y en la reunión-ensayo alguien propone "Happy Xmas (War is over)" y me paso la tarde intentando sus acordes pero las palabras de Johnny -que hace tanto que no me visita -no me dejan pensar.
And what have you done?
Another year over
A new one just begun
Todas las teorías podrían entonces caérseme una a una dejándome sola e indefensa ante ese mundo (el real) que tiene tan mala fama, pero me resisto. Porque no importa no importa no importa.
¿Cómo explicártelo?
No importa tener 24 años y haber leído demasiado y escrito demasiado poco (como Van), o haber escuchado demasiadas canciones y compuesto demasiadas pocas. No importa porque el arte sigue ahí, y el mundo feo es en realidad asquerosamente maravilloso.
Hay gente que se sienta en los parques a dibujar, gente que escribe manifiestos sobre la belleza de este siglo, gente que canta sola por la calle, gente que ayuda a otra gente o a animales o simplemente riega sus plantas cuando las ve tristes.
Y eso es todo. Rodearse de belleza y producir belleza que rodee al resto. Y entonces sí que nada puede ir mal.
(Do something pretty while you can
don't fall asleep
skating a pirouette on ice
is cool)
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Mrs Jones
On 11:17 p. m.
13.11.08
10.11.08
Lujo y surrealismo
Y ahora que he logrado captar tu atención, me imagino que tendré que dar explicaciones. Hoy se celebraba el Día de la Diversidad, un evento organizado por la Agencia desde el anho pasado. Pero este anho consiguieron que Viena nos dejara la sala de fiestas del Ayuntamiento para todos los stands. Un escenario y varios talleres y cientos de ninhos de colegios de Austria, Hungría y Eslovaquia se reunieron para celebrar la diversidad. Es bonito, no?
En nuestra actividad, los ninhos tenían que dibujar los distintos artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y otros adivinar. Pero claro, lo que necesitábamos saber era en qué consistía el gay golfing y cómo podía ser políticamente correcto. Y en qué consistía? Era sencillo. Tenías que jugar en un circuito de minigolf de estos de oficina, pero antes de empezar tenías que coger un papelito al azar en el que había un país. Si te tocaba, por ejemplo, Holanda, todo era fácil. Pero si cogías algo tipo Polonia entonces tenías que jugar con la mano izquierda o esquivar diversos obstáculos.
A las cinco echaron a todo el mundo y nos quedamos los miembros de "la organización" esperando por el catering. Oh, los canapés de salmón saben mucho mejor cuando los tomas bajo una lámpara barroca, y la Sachetorte no impide que te sientas como Sissi cada vez que bajas esas escaleras. Lo que me apetecía era bailar un vals, claro, pero al final nos conformamos con una mezcla entre música árabe, brasileira e hispana.
Volví a casa con Manuela intentando ignorar la ligera pendiente, el viento en contra y mis piernas ya cansadas. El frío en la cara me hacía bastante feliz.
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Mrs Jones
On 10:37 p. m.
8.11.08
La guerra y la lluvia
De pronto me vuelvo a sentir como cuando era (más) joven y las representaciones en público formaban parte de mi vida. Patinaje, ballet, las obritas de teatro que hacíamos en el barrio... Nos juntamos para ensayar, alguien ensenha los pasos o la letra de una canción, repetimos una y otra vez.
Y todo porque somos una promoción de becarios felizmente creativa y sin sentido del ridículo. El día 12 de diciembre la Agencia organiza una cena de Navidad y nos pidieron que pensásemos actividades para entretener (juegos, etc). Una vez descartada la idea del musical que solo tres de nosotros apoyábamos con entusiasmo, decidimos jugar a las películas. Nosotros representamos y ellos adivinan. Claro que nuestras películas y representaciones son tan sumamente obvias que desde un principio va a quedar claro que lo que queremos es subirnos a un escenario y cantar, bailar o actuar, y que lo de adivinar la película es secundario.
Mi pequenho momento estelar será cuando juegue a ser Uma Thurman en Pulp Fiction (bailando). Aunque lo mejor serán los números finales en los que actuamos todos juntos. Primero dejaremos a nuestros jefes atónitos con nuestra maravillosa interpretación de "Vois sur ton chemin" de Los ninhos del coro. Luego cerraremos el juego bailando "We go together" (Grease).
Lo maravilloso de todo esto es que de 18 becarios tan solo 3 se han negado a actuar. Y digo maravilloso porque acabo de descubrir que en mi fuero interno creo que tener veintitantos anhos y que no te importe hacer el tonto (ya sea desafinando, intentando seguir una coreografía, o simplemente disfrazándote en carnaval) es la opción correcta. Nosotros no somos los que empezamos las guerras.
Como mucho, provocamos la lluvia.
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Mrs Jones
On 9:58 a. m.
3.11.08
Domingo en los Heurigen
Esto nos confundiría si hubiésemos llegado a Viena sin una guía turística o si hubiésemos cogido un autobús al azar. Pero no. El autobús era el 35A, que lleva hasta Neustift, un antiguo pueblo vitícola al que Viena ha engullido-junto con Grinzing y Heiligenstadt- al crecer. Estos pueblecillos rodeados de vinhedos -que ya no son pueblos, no, ahora son Viena- viven ahora del turismo, ofreciendo en sus establecimientos (los llamados heurigen) el vino que ellos mismos producen y comida en forma de buffet.
Ayer, sin embargo, no había turistas. Al escoger Neustift en vez de cualquiera de los otros dos, adonde llegamos fue a un rinconcillo en el que entrever Austria con sus vinos en vez de Viena con sus cafés. En las mesas largas, el camarero llega y enseguida te recomienda, claro, su vino, a 8,80€ el litro en casi todos los lugares. El vino te lo sirven, pero si quieres comida, tienes que levantarte, pedirla en la barra y pagar al momento. Las camareras van vestidas con su dirndl (traje tradicional) y recorren el establecimiento con bandejas cargadas de vasos, mientras tú -pobre turista en la Austria profunda -empiezas a notar un efecto no esperado después de un simple vasito.
En las mesas que nos rodean, típicas austríacas jubiladas que han dejado su gorrito tradicional en la entrada, llenan una y otra vez sus vasos sin ponerse rojas ni elevar la voz, y una familia al completo -con perro incluido -cena suculentos platos llenos de patata y embutidos.
A las 7.30 cogemos el autobús de vuelta con sensación de 3 de la madrugada. Integrarse en la cultura austríaca requerirá algo más de entrenamiento.
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Mrs Jones
On 9:43 p. m.
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