Estadisticas de visitas

27.6.08

Jueguecito tonto

La srta Peel me ha encargado jugar un rato con el shuffle y toda mi música.

1 ¿Eres hombre o mujer?: Vampire Forest Fire (The Arcade Fire). Vaya, soy un vampiro (en realidad estaba claro, tanta obsesión con Ilya...)

2 Descríbete: Love will conquer (Teenage Fanclub & Jad Fair). Efectivamente. Mis teorías sobre el mundo que vencerá, el de la ingenuidad y el amor.

3 ¿Qué sienten las personas acerca de ti?: Forget Myself (Elbow). Mmmm... mejor otra... The Rise and Fall (The Divine Comedy). Creo que estoy entrando en una crisis profunda.

4 ¿Cómo describirías tu anterior relación sentimental?: Always on your side (Sheryl Crow). Pss..

5 Describe tu actual relación: Gypsy Davy (Woody Guthrie). Aaaa... no acabo de entender. Otra? The Golden Age (Beck). ¿Significa que ya estoy en mi edad dorada y se me va a pasar el arroz? Tengo miedo.

6 ¿Dónde quisieras estar ahora?: The Revolution starts (Steve Earle). Ouh yeah. Veamos si me sale algo más pacífico... Harvester of hearts (Rufus Wainwright)... bueeeeno... y algo más espacial? (y ya es la última y definitiva): Good times (Graham Coxon). Bah, sí.

7 ¿Cómo eres respecto al amor?: Who put the alphabet in alphabetical order? (They might be giants). Ejem. Yo lo intento, pero voy a ver si puedo ser menos críptica: Commuter Love (The Divine Comedy). Esto es mentira. Un último intento: Rockin' rockin' leprechauns!! (Jonathan Richman). Vale, no hay manera. Aunque si le busco sentido se lo encuentro.

8 ¿Cómo es tu vida?: Dark water and stars (Jack Johnson). Un poco sucio, pero es poético.

9 ¿Qué pedirías si tuvieras un solo deseo?: Frederick (Patti Smith). Quisiera saber quién es... ¿puedo pedir otro deseo? Que vivan los feos (Refree). Jiji, soy el altruísmo en persona.

10 Una frase sabia: Black stars (Jolie Holland). Aburrido. Otra: Jack-Ass (Beck). Mmm... sabia, lo que se dice sabia no es... La última y definitiva: I die (The Magnetic Fields). Y tan definitiva, sí.

Y siguiendo con la bonita tradición, se lo mando hacer a Milky y a Cubi.

24.6.08

Papa was a rodeo

Stephin Merritt salió y se sentó con su barriguita haciendo de apoyo a sus manos, y también salieron Claudia Gonson que enseguida empezó a hablarnos, Sam Davol con su chelo y John Woo con su guitarra. Y salió también Shirley Simms, y nos preguntamos quién era.

Y no recuerdo con qué empezaron, posiblemente con alguna del 69 love songs, pero da igual. Fue un concierto largo, un concierto de teatro con una acústica extraña y algo mágica cuando empezó a llover y parecía que estuviésemos en una carpa.

Lo mejor fue el efecto, la inspiración que me llenó de pronto, las ganas de coger la guitarra y volver a cantar o incluso a escribir alguna canción. Después me deprimí un poco intentando recordar cuál había sido la última (y sigo sin saberlo), y al reconocer que es una pena. Tenía canciones buenas.

Algún día volveré y acabará este período de absorción eterno en el que parece que no se dan las condiciones idóneas para que vuelva a pasar horas haciendo ruiditos con la guitarra hasta que sale algo, hasta que sale una letra estúpida que llego a apreciar con los meses y alguna melodía que siempre me parece un plagio de algo anterior, pero que no suele serlo.

El vídeo es malo, pero no hay demasiados. Y Papa was a rodeo fue uno de los mejores momentos y es una de mis canciones favoritas.



(The Magnetic Fields, claro)

21.6.08

El verano y el tren

Estoy en el tren y escuchando Dirty dream number 2 no puedo dejar de sonreír. Quizá sea por lo que pensé hace un rato de que el verano no me ha aplastado hoy tanto como ayer, y el poder antidepresivo del sol ha venido a buscarme. O porque por fin se publicó el site de Dexter y es mi primer niño enteramente mío. O porque salgo y es de día y el calor ya no molesta y aunque sea viernes no estoy cansada.

La felicidad de I'm lucky, I can open the door and I can walk down the street se fue un poco cuando pensé que sería mejor en Glasgow o Berlín y que odio tener un trabajo (casi) perfecto en una ciudad tan altamente imperfecta. Lo bueno es pensar en que he elegido mi profesión maravillosamente bien a pesar de mi total falta de vocación, y que igual que estoy donde estoy podría estar en la web de la Deutsche Welle (tienen parte en español) o de la BBC.

Hoy algo me dice que todo va a ir bien, y me hace bastante feliz ser capaz de sacudirme el gris de la ciudad de vez en cuando.



[Escrito ayer en el metro de vuelta del trabajo. Hoy el calor me aplasta un poco de nuevo. El verano perfecto es para mí este vídeo, con faldas rojas, jerseicillos y bicicletas.]

16.6.08

Jarvis y las manos

Pensando pensando he llegado a la bonita conclusión de que todo lo que me apasiona me apasiona porque hay un cambio de estructuras detrás. Las metáforas, los acentos, el html, la música. Y mi mente va de que es de letras, pero es mentira. Funciono como una maquinita, adoro la lógica que se esconde detrás de todo, analizo el mundo de forma binaria.

Después están las manos y su lenguaje. La srta Peel me desestabilizó esta tarde recordándome mi pasión por las manos de Jarvis (como particular y como categoría), y sentí la necesidad de volver a el momento en el que nació todo. El amor por Jarvis nació cuando en el 2001 se tiró al suelo cantando Common People descalzo. El amor por sus manos surgió años más tarde, unos minutos después de que surgiera otro amor de esos platónicos pero menos en un autobús praguense.

(¿Queréis crónica rosa? Esperad a que se publiquen las cartas de aquel año.)

Bien. El caso es que tras aquel momento autobús (y da igual en realidad porque yo no me di cuenta, yo solo pensé: "hmm..." y porque es posible que fuese un tranvía) nos bajamos los 3 + 2 en el cine (era el Oko? en el Svetozor?) y Live Forever empezó.

Y las manos de Jarvis empezaron a dibujar palabras sobre un edredón.

13.6.08

Placeres lingüísticos

Uno de los mayores placeres que puede sentir mi mente es el del desplazamiento de estructuras, ya sabes, el craaaac que se produce cuando empujas la línea del significante un poco y el significado pasa a ser otro (o viceversa), creando maravillosas metáforas o símbolos con sentido solo en tu cabeza. Pensaba en esto el otro día al preguntarme por qué el hecho de que Bright Eyes hablaran de "the sugar in my blood" me hacía tan feliz. No sé a lo que se refiere, pero puedo reconocer el desplazamiento y el placer que tuvo que sentir al crearse un símbolo (yo ahí veo un símbolo, y no hiperglucemia, qué pasa). Y me lo transmite y es curioso que el placer no provenga del significado nuevo (que no puedo alcanzar) sino de esa huella que ha dejado el movimiento.

Después en otro momento me puse a pensar en lo que me emocionaban los distintos acentos del inglés. Es curioso que hasta ahora no me hubiese dado cuenta nunca de que el placer provenía del mismo sitio, pero que en vez de producirse un desplazamiento de significante-significado, lo que se producía era un desplazamiento en la capa del sistema fonológico. Y es reconocer que ese tipo de Birmingham está pronunciando [ai] lo que normalmente se pronuncia [ei], (it's [grait]!), es esa reestructuración del sistema lingüístico que se produce en mi cabeza (craaaac -lo veo como una maquinaria) lo que me hace enormemente feliz. Igual que reconocer que ese escocés no va a decir ninguna vocal larga -craaac - o que esos sonidos tan similares a la s de algún irlandés podrían ser una t.

Oh.
El sistema 2 me vuelve a enseñar sus placeres. Y el sistema 1 permanece en un rincón algo más olvidado.


(You'll be free, child, once you have died
from the shackles of language and measureable time)

12.6.08

The Whitest Boy Alive y el círculo

Te voy a hacer partícipe de una reflexión un tanto estúpida.

Todo empezó al pinchar "Reservar" y sonreír de forma tonta ante cualquier pensamiento que me llevase a Noruega. Empecé a necesitar que el país me rodease ya, y me puse a escuchar música noruega en Last Fm. Yo ya sabía que Bergen estaba guay. Pero bueno.

El caso es que pensando en Erlend de forma un tanto enfermiza, me puse a escuchar a The Whitest Boy Alive -a los que ya amaba -con una idea un tanto experimental dando vueltas en mi mente, creyendo que unir Bergen y Berlín así tendría que provocar sensaciones hasta ahora nunca experimentadas por mi cerebrito. El placer fue como siempre extremo y la consecuencia es que ahora me dedique a escuchar música un poquito más electrónica.

Y ahora viene la reflexión.

Me pregunté: ¿Por qué me pongo a escuchar música un poquito más electrónica si The Whitest Boy Alive no utilizan ordenadores?

Esta duda me consumió el día entero hasta que llegué a una feliz teoría-conclusión. La historia de TWBA es que Erlend y uno de sus amigos berlineses intentaban hacer música electrónica con sus ordenadorcitos, pero se aburrieron y cogieron la guitarra y llamaron a dos chicos más y se pusieron a tocar de verdad. Pero decidieron intentar que sonara a algo con bases electrónicas.

Entonces pensé:
La música electrónica nació intentando imitar sonidos de instrumentos con ordenadores. Ahora estos chicos intentan hacer electrónica con instrumentos.

Es un círculo arrebatadoramente bello.

7.6.08

Noruega y la felicidad

¿Por qué Bergen? -me acaba de preguntar mamá por teléfono. Porque es la ciudad más bonita de Noruega y porque llueve 275 días al año. Y también por una imagen que hay en mi cabeza.

Siempre quise ir a Bergen por Sondre Lerche y por Kings of Convenience. Y por este vídeo.
Erlend (el gafotas) está en Londres. Eirik y su novia en Bergen. En julio pasaré allí tres días y otros tres en Oslo. Y se me hará corto, claro.

6.6.08

Mi top 10

Ocean Colour Scene (lo empezaron todo), Belle and Sebastian (me llevaron a Escocia), Travis (me regalaron amigos), Jens Lekman (Suecia en Praga), Bright Eyes (motion sickness), The Divine Comedy (como un musical), Patrick Wolf (su voz vibra), Astrid (la mano de Charlie y mi sueño), Jarvis Cocker (Common People y el suelo), Kings of convenience (belleza tranquila).

Rufus se queda fuera.
(Y es mi top 10 de artistas actuales -menos Astrid -, por eso no hay Beatles ni Leonard ni Bobby).

Mañana elaboro más.
Intentaré soñar con alguno de ellos como cuando era pequeña.

4.6.08

Oh, Cary

De dónde surge mi amor por este hombre es algo que ni yo misma entiendo, pero debo decir que está ahí ahí con Paul Newman. Aunque a Cary no le he dedicado una categoría, lo quiero incluso más.

Y ni siquiera recuerdo cuándo ni cómo me quedé prendada de él (porque sí sé que para Paul El Golpe tuvo mucho que ver -qué sufrimiento de película, con tanta belleza presente), y si lo observo con cuidado y concentración, veo que ni siquiera es mi estilo. Y George Clooney se parece mucho muchísimo a él y no me gusta nada. ¿Qué es?

Te hablo de Cary ahora porque mientras cenaba estaban poniendo Con la muerte en los talones en Cinestar, y sufrí mucho al apagar la tele y venirme a mi habitación porque tengo que hacer cosas más importantes (y aquí estoy, mírame). Tenía ese acento americano antiguo (ese, el de Humphrey Bogart, difícil de entender pero altamente sexy) que ya nadie tiene, y entonces me fijé en su figura.

Ahí está el secreto.

3.6.08

Rufus y su ropa alemana

Ocurrió varias veces, ya te lo he contado. Ocurrió con Mike Kalinsky (mi preferido) y ocurrió también con el murmullo ondulante que me elevó por encima de todo.

Mmmm...
Men reading fashion magazines...


Ya estaba hecho. Rufus entraba en mi vida segundos antes de que tuviese que subir el volumen llena de ansiedad y alegría al escuchar el Bolero de Ravel surgiendo en el medio de aquella extraña canción pop. Apunta el nombre, apunta el nombre.

Y confieso que el otro día, justo antes del concierto, intentaba elaborar mi top 10 de amores musicales y que Rufus no era un habitante claro (los únicos claros son el top 5, después hay demasiadas dudas); y confieso aún más: después del concierto sigue sin tener un puesto seguro. Pero esto no es su culpa, claro. La culpa es solo mía y de todos los que llegaron antes.

Rufus me hace pensar en Leonard Cohen en pijama y bata y en la maravillosa contradicción que esto produce (y que no me apetece explicar ahora). También me hace pensar en Jarvis y en Nick y en gente llena de taras. Me transporta además a cintas de vídeo familiares con piano y disfraces y me lleva a Berlín, cómo no, porque creí verlo demasiadas veces y nunca era él.

El concierto fue Rufus y su sombrero. Un piano o una guitarra y para qué necesitas más si Elton John dice que eres "un tesoro de la escena musical americana" o si puedes llamarlo un día al borde del abismo y él te salva la vida. Rufus nos contaba cosas y nos cantaba mil historias, y nos contaba que en otoño quería hacer el Camino de Santiago con su madre. Y uno a uno, mis globitos rojos se iban llenando de aire.

Otro día habrá foto de verdad. Me olvidé la cámara y ahora confío en mi primito Pataruco que sacó fotos sentado en el pasillo y se fue en la tercera canción. Cómo son los fotógrafos acreditados.

 

© 2013 Buscando robles entre las tortugas. All rights resevered. Designed by Templateism

Back To Top