
Mi actividad estos días es casi toda interna (por lo menos la más importante). Debería irla registrando, ir apuntando cada pensamiento y escribir al lado entre paréntesis hora y segundo. Todo exacto. Como me gustaría ser.
Ayer vi Let it be. No viene al caso, lo sé, porque no le dediqué muchos pensamientos, pero sí hubo momentos. Durante toda la película estuve esperando señales. Porque, ¿sabes? todo el mundo dice que Let it be es la película de una disolución. Que se ve lo separados que estaban ya, sus discusiones, lo que molestaba Yoko, oh, todo eso. Y yo debo de ser tonta, porque no vi nada.
George y Ringo sonríen a la cámara. Ringo y Paul tocan juntos el piano. Paul le cuenta a John que tienen que volver a ser sencillos musicalmente hablando para volver a tocar en directo y acercarse al público. John escucha y asiente, y parece que son amigos y que se quieren. Todos sonríen al cantar y se miran y sonríen de nuevo. Desafinan un poco.
Yoko está siempre ahí, siempre al fondo detrás de John, y su presencia es inquietante. Pero no habla, no interviene, no molesta. Y cuando se ríe se tapa la boca con timidez japonesa. Entonces John la coge y bailan juntos I, Me, Mine a ritmo de vals. Y lo único que es es bonito.
Claro que discuten. Paul y George por nimiedades. Ni siquiera es una discusión, porque George es de las personas que no discuten. "Si quieres que lo toque así, lo toco así, o de otra forma, o no toco nada si no quieres que toque". George es quien canta mejor.
Y cuando suben a la azotea están felices y emocionados.
Me pregunto cuánta gente habría visto esta película como síntoma o señal o filmación de un final si no se hubiesen separado ahí.



