En febrero, tras cuatro días lluviosos y congelados en Berlín, llegué a la conclusión de que esta era mi ciudad. Lluvia y frío estropean cualquier clase de turismo, pero no pudieron con Berlín.
Y ahora, en verano, esta ciudad me recibe igual, con lluvia y con frío, y sigue sin importarme tener un pie mojado si tengo un día como el de hoy.
Mañana en el mercado de Mauerpark. Oh, amigos. Ni Els Encants ni nada londinense. Este es EL mercadillo. Puestos de sillas, de cámaras de fotos, de letras de imprenta, de cinta aislante, vajillas, libros, discos, ropa y más ropa. Y yo paseaba embelesada sin saber hacia dónde mirar, si hacia los puestos o hacia los vendedores o hacia los bellos clientes.
Tarde en el Pergamonmuseum, uno de esos museos grandes e impresionantes tipo el British Museum (i.e. todo robado). Con templos y esculturas y frisos griegos, y una audioguía que te explica quién es cada musculoso dios o a quién pertenece esa lanza. Tres horas hasta llegar a la saturación total, así que escapamos corriendo bajo la lluvia y nos refugiamos en una cafetería grande y lujosa en la que tomé mi primer café berlinés lleno de espuma. Y hablamos y hablamos y cada cual a su casa.
En la mía estaba Silke, mi compañera, y vino después una amiga suya y de Nancy (la dueña de mi habitación). Y les enseñé mis libros de alemán y descubrieron que mi nivel tiene que ser suficiente como para que me hablen alemán, e hicimos un test que venía en el libro (descubrimos que somos muy tolerantes), y el padre de Silke es traductor de chino, y Nancy y su amiga (Jessi? no recuerdo) estuvieron un año viajando por Malasia porque le padre de Nancy es malasio.
Esta semana Silke se va al norte a recolectar plantas (cosas de biólogos) y le prometí que cuando vuelva hablaremos alemán.
29.7.07
20.7.07
Regresión
No sé si es por cumplir años o simplemente -posiblemente -por el momento en el que estoy (un momento de suspensión temporal sobre mi vida, observando desde arriba, fuera del tiempo), pero últimamente sufro graves regresiones a épocas que deberían haber quedado atrás. Ayer el torbellino me tragó por completo cuando por fin -y esta vez sin buscarlo -encontré el último disco de mis oceanitos en una tienda. Y entonces pude también comprar el de Travis.
¿Qué provoca todo esto? No escucho los discos pasados, pero los nuevos me hacen viajar por toda mi trayectoria fan, y las voces (Simoncito y Fran) y las guitarras (Stevie y Andy) y los bajos (ya no Damon y Dougie) y las baterías (Oscar y Neil) encuentran huecos polvorientos en mi cerebro y los revolucionan y todo gira y el pecho se paraliza.
Y si pienso en Simoncito veo sus chistes tontos que solo él pilla. Y Fran dice que se separarán dentro de 67 años. Y Stevie me da la mano en Fuencarral y toco la guitarra con la púa que me dio Andy hace casi seis años. Damon exclama "Look, Stevie, you are a star!" mientras agarra mi carpeta adolescente y Dougie, oh Dougie, me saca la lengua desde el escenario. Me enfado otra vez con Oscar y su páncreas por cancelar un concierto para el que yo ya tenía entrada y Neil me firma una libreta (y aún no sé qué va hacia arriba y qué hacia abajo).
Entonces corro a YouTube y a sus páginas webs, porque necesito más, necesito alimento fan, y me topo con Fran y Dougie en una entrevista hablando sobre tantas cosas. Y dicen que los Beatles lo tuvieron fácil, porque encontraron la mina de oro de las canciones y la arrasaron, y desde entonces todos los músicos tienen que buscar y buscar las pocas moneditas-melodías que hayan dejado.
Y su acentito escocés.
Y Simon vuelve a cantar sobre Mrs Jones.
Y pensaba ayer con mi bolsa con mis dos discos nuevos que soy el paradigma de la no evolución.
Pero qué importa.
¿Qué provoca todo esto? No escucho los discos pasados, pero los nuevos me hacen viajar por toda mi trayectoria fan, y las voces (Simoncito y Fran) y las guitarras (Stevie y Andy) y los bajos (ya no Damon y Dougie) y las baterías (Oscar y Neil) encuentran huecos polvorientos en mi cerebro y los revolucionan y todo gira y el pecho se paraliza.
Y si pienso en Simoncito veo sus chistes tontos que solo él pilla. Y Fran dice que se separarán dentro de 67 años. Y Stevie me da la mano en Fuencarral y toco la guitarra con la púa que me dio Andy hace casi seis años. Damon exclama "Look, Stevie, you are a star!" mientras agarra mi carpeta adolescente y Dougie, oh Dougie, me saca la lengua desde el escenario. Me enfado otra vez con Oscar y su páncreas por cancelar un concierto para el que yo ya tenía entrada y Neil me firma una libreta (y aún no sé qué va hacia arriba y qué hacia abajo).
Entonces corro a YouTube y a sus páginas webs, porque necesito más, necesito alimento fan, y me topo con Fran y Dougie en una entrevista hablando sobre tantas cosas. Y dicen que los Beatles lo tuvieron fácil, porque encontraron la mina de oro de las canciones y la arrasaron, y desde entonces todos los músicos tienen que buscar y buscar las pocas moneditas-melodías que hayan dejado.
Y su acentito escocés.
Y Simon vuelve a cantar sobre Mrs Jones.
Y pensaba ayer con mi bolsa con mis dos discos nuevos que soy el paradigma de la no evolución.
Pero qué importa.
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Mrs Jones
On 4:32 p. m.
18.7.07
Trafalgar
¿Cómo no amar a Neil?
Lo propongo como gurú de la Santa Generación.
¡Visitemos Trafalgar!
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Mrs Jones
On 11:06 p. m.
17.7.07
No sé por qué no les gustaba...
Intenté encontrarlo con subtítulos, pero no hubo suerte (de todas formas tiene acento francés).
Es el anuncio más adorable que he visto en bastante tiempo.
Actualización:
Os he traducido el texto :)
Creo que no me entendían bien. No parecía gustarle a la gente, creo que los enfadaba, los ponía de los nervios. No sé por qué, pero era así. Sí, quizás era demasiado intenso, quizá me hice demasiado fuerte. No lo sé, no lo puedo decir. Sí, estaba solo, muy solo. Pero te acostumbras después de un tiempo. Y entonces un día todo cambió. Alguien me aceptó por fin, por lo que soy. Desde que conseguí este trabajo mi vida es completamente distinta. Por fin me siento útil, bueno en algo.
By:
Mrs Jones
On 9:44 p. m.
16.7.07
You're so naïve!
Pensaba en el concepto elegido, en la bella palabra naïve o naïf sobre la que tengo que escribir un ensayo y mi mente pensaba en una feliz tormenta de ideas. Y llegué, de forma inevitable y demasiado pronto, adonde siempre me lleva esa palabra, a un momento de hace casi siete años en el que me perdí en la estantería durante 40 minutos.
"I fell in love with some old story
about a boy who's just like me,
thought there was love in everything and everyone.
You're so naïve!"
Ese debe ser el comienzo siempre. Empezar por la estúpida reacción de la gente, por esa creencia general de que ser ingenuo es algo que se nos pasa con el tiempo. Algo bonito por lo que tiene que ver con la infancia, pero algo inútil y propio de esa gente que aún sabe poco de la (puta) vida. Y te miran desde su posición de experiencia adquirida no a los 80 años, no, sino a los 20, y nada les sorprende, y nada les entusiasma.
Pobres ingenuos soñadores los que creemos que hay amor en todo y en todos. Me voy desplazando poco a poco hacia mi teoría individual, creada cerca de aquel momento de hace siete años, y camino por la calle alegre creyendo en la raza humana como algo bueno, como algo positivo. Y las masas me asustan y me repelen, pero cogería a cada individuo uno por uno y les pediría que me explicasen algo, que me contasen su historia, que me hablasen de aquello que les entusiasma. Y creería cada palabra y no habría golpes ni palos ni esas cosas que supuestamente te van arrancando toda la ingenuidad minuto a minuto.
"And then,
with a winning smile, the boy
with naivety succeeds.
At the final moment I cried
I always cry at endings"
Y es aquí cuando vencemos y cuando toca hablar de calidad de vida. Pero eso no me toca hoy. Hoy no quiero decir eso de que ser ingenuo aporta más felicidad que no serlo. Y no quiero hablar de que no es ser ingenuo tonto, sino ingenuo por principios. No es no reaccionar a los palos. No es mantenerse al margen. Es luchar contra la reacción fácil de pérdida de infancia. No adoptar el discurso escéptico descreído. Es seguir creyendo en la gente a pesar de. (Y eso tiene mucho más mérito).
Y algún filósofo lo dijo alguna vez, dijo que la gente que está de vuelta de todo es que en realidad nunca ha ido a ningún sitio (porque ir ya es difícil, volver es imposible). Quisiera recordar quién fue.
"I fell in love with some old story
about a boy who's just like me,
thought there was love in everything and everyone.
You're so naïve!"
Ese debe ser el comienzo siempre. Empezar por la estúpida reacción de la gente, por esa creencia general de que ser ingenuo es algo que se nos pasa con el tiempo. Algo bonito por lo que tiene que ver con la infancia, pero algo inútil y propio de esa gente que aún sabe poco de la (puta) vida. Y te miran desde su posición de experiencia adquirida no a los 80 años, no, sino a los 20, y nada les sorprende, y nada les entusiasma.
Pobres ingenuos soñadores los que creemos que hay amor en todo y en todos. Me voy desplazando poco a poco hacia mi teoría individual, creada cerca de aquel momento de hace siete años, y camino por la calle alegre creyendo en la raza humana como algo bueno, como algo positivo. Y las masas me asustan y me repelen, pero cogería a cada individuo uno por uno y les pediría que me explicasen algo, que me contasen su historia, que me hablasen de aquello que les entusiasma. Y creería cada palabra y no habría golpes ni palos ni esas cosas que supuestamente te van arrancando toda la ingenuidad minuto a minuto.
"And then,
with a winning smile, the boy
with naivety succeeds.
At the final moment I cried
I always cry at endings"
Y es aquí cuando vencemos y cuando toca hablar de calidad de vida. Pero eso no me toca hoy. Hoy no quiero decir eso de que ser ingenuo aporta más felicidad que no serlo. Y no quiero hablar de que no es ser ingenuo tonto, sino ingenuo por principios. No es no reaccionar a los palos. No es mantenerse al margen. Es luchar contra la reacción fácil de pérdida de infancia. No adoptar el discurso escéptico descreído. Es seguir creyendo en la gente a pesar de. (Y eso tiene mucho más mérito).
Y algún filósofo lo dijo alguna vez, dijo que la gente que está de vuelta de todo es que en realidad nunca ha ido a ningún sitio (porque ir ya es difícil, volver es imposible). Quisiera recordar quién fue.
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Mrs Jones
On 12:22 p. m.
10.7.07
Exaltación patriótica
Me decía Leituga el otro día que desde que volvió a casa vive en una especie de estado de exaltación perpetua del extrarradio, de su casa, de Vincios. Eso que siempre había odiado, de donde siempre se había querido marchar, ahora le parece maravilloso.
Esta mañana tuve un pequeño momento en el que sonreí y suspiré puf y dije: "jo, yo soy de aquí". Salí de casa con energía dispuesta a dar un paseo hasta Ramallosa, donde tenía que hacer algunos recados, pero no pude porque cuando llevaba 4 pasos (unos pocos más, vale) me paró un coche conducido por una vecina que decidió que yo no iba a pasear y me llevó amablemente. En Ramallosa hice mis recados, mis fotos de carnet (tan horribles, tantan mal hechas), mis fotocopias, mis sellos, mi contrato a Alemania, mi solicitud de beca de periodismo medioambiental.
Emprendí el camino de regreso y vino otro coche, este en dirección contraria, y vi que el conductor sonreía. Oh, claro, era Pablito, y yo a Pablito hacía un año que no lo veía y nos resumimos en unos minutos y tenemos que quedar, claro.
Ya casi llegando a casa saludé a una vecina mayor, de las de toda la vida, que me dijo cuando yo ya había pasado de largo "ya casi no te conocía". Y fue ahí cuando suspiré. Justo ahí.
Y ya no sé si soy apátrida, si mi patria es Europa o si soy simplemente de Borreiros.
Esta mañana tuve un pequeño momento en el que sonreí y suspiré puf y dije: "jo, yo soy de aquí". Salí de casa con energía dispuesta a dar un paseo hasta Ramallosa, donde tenía que hacer algunos recados, pero no pude porque cuando llevaba 4 pasos (unos pocos más, vale) me paró un coche conducido por una vecina que decidió que yo no iba a pasear y me llevó amablemente. En Ramallosa hice mis recados, mis fotos de carnet (tan horribles, tantan mal hechas), mis fotocopias, mis sellos, mi contrato a Alemania, mi solicitud de beca de periodismo medioambiental.
Emprendí el camino de regreso y vino otro coche, este en dirección contraria, y vi que el conductor sonreía. Oh, claro, era Pablito, y yo a Pablito hacía un año que no lo veía y nos resumimos en unos minutos y tenemos que quedar, claro.
Ya casi llegando a casa saludé a una vecina mayor, de las de toda la vida, que me dijo cuando yo ya había pasado de largo "ya casi no te conocía". Y fue ahí cuando suspiré. Justo ahí.
Y ya no sé si soy apátrida, si mi patria es Europa o si soy simplemente de Borreiros.
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Mrs Jones
On 7:41 p. m.
5.7.07
Perdonen la abstracción-deformaciónprofesional
No puedo estar de vacaciones, al igual que no puede ser julio. Este año es todo mentira, este año nada empieza ni acaba (o todo, sí, pero eso me da vértigo). No hay una marca clara, un inicio del verano, un verano cargado de significado. Este año todo se mezcla (hay una hibridación de estaciones-sensaciones en esta neovida, diría). (¿Es la neovida peor que la paleovida? ¿Busco el sentimiento por encima de la profundidad?).
No puede ser julio porque no estoy (aún) en casa. Es, por lo tanto, mayo.
No puedo estar de vacaciones porque tengo que empezar a pensar en los trabajos de septiembre.
La palabra trabajos se escapa del bonito y restringido significado académico que tenía hasta ahora y cobra una nueva dimensión (la belleza del campo semántico).
Vivo en agosto feliz y en septiembre oscuro, y julio desaparece, se lo comen Barcelona y Berlín, ñamñam.
Y hay maripositas o bichitos en el estómago y en el cerebro que me hacen flotar por encima de todo, dejarme caer en el dulce abismo (al borde del que llevo demasiado tiempo) y tener la sensación de que no tiene por qué ser negro y en picado. Que puede ser nadar como en mis sueños, esos sueños que hace tanto que no tengo. Y John Lennon tampoco.
Hibridación de estados de consciencia.
Hibridación de tiempo (pasado, presente, futuro).
Y en el fondo me gustaba analizar, claro. Las estructuras, los usos y gratificaciones. Todo eso.
(Mi vida en relaciones binarias. Los usos y gratificaciones que obtengo de ella).
No puede ser julio porque no estoy (aún) en casa. Es, por lo tanto, mayo.
No puedo estar de vacaciones porque tengo que empezar a pensar en los trabajos de septiembre.
La palabra trabajos se escapa del bonito y restringido significado académico que tenía hasta ahora y cobra una nueva dimensión (la belleza del campo semántico).
Vivo en agosto feliz y en septiembre oscuro, y julio desaparece, se lo comen Barcelona y Berlín, ñamñam.
Y hay maripositas o bichitos en el estómago y en el cerebro que me hacen flotar por encima de todo, dejarme caer en el dulce abismo (al borde del que llevo demasiado tiempo) y tener la sensación de que no tiene por qué ser negro y en picado. Que puede ser nadar como en mis sueños, esos sueños que hace tanto que no tengo. Y John Lennon tampoco.
Hibridación de estados de consciencia.
Hibridación de tiempo (pasado, presente, futuro).
Y en el fondo me gustaba analizar, claro. Las estructuras, los usos y gratificaciones. Todo eso.
(Mi vida en relaciones binarias. Los usos y gratificaciones que obtengo de ella).
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Mrs Jones
On 12:56 p. m.
3.7.07
Himnos
Tonterías, claro.
Estos días debería pensar en muchas, en tantas cosas. Pero no pienso.
No pienso en que se acaba el curso, Barcelona, la carrera (ojalá).
No pienso en las cosas que no hice (y por lo tanto tampoco les escribo un himno).
No pienso en mi vida en cajas.
No pienso en el final, porque no lo siento.
Sentir con sus dos significados. Ninguno.
Es más divertido cuando es sentar.
Leo y sonrío y no escribo -porque no pienso- y me paso horas delante del ordenador escuchando canciones. Escuchando a Jens y al Sr. Chinarro, y ellos se convierten en los himnos, ellos sí.
Jens con su nostalgia es el himno del final. Jens enamoradizo es el himno de la fugacidad.
Sr. Chinarro y sus besugos y billetes de quinientos es el himno de todo lo inexplicable. Como el rayo verde que no es tan espectacular.
Estos días debería pensar en muchas, en tantas cosas. Pero no pienso.
No pienso en que se acaba el curso, Barcelona, la carrera (ojalá).
No pienso en las cosas que no hice (y por lo tanto tampoco les escribo un himno).
No pienso en mi vida en cajas.
No pienso en el final, porque no lo siento.
Sentir con sus dos significados. Ninguno.
Es más divertido cuando es sentar.
Leo y sonrío y no escribo -porque no pienso- y me paso horas delante del ordenador escuchando canciones. Escuchando a Jens y al Sr. Chinarro, y ellos se convierten en los himnos, ellos sí.
Jens con su nostalgia es el himno del final. Jens enamoradizo es el himno de la fugacidad.
Sr. Chinarro y sus besugos y billetes de quinientos es el himno de todo lo inexplicable. Como el rayo verde que no es tan espectacular.
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Mrs Jones
On 5:51 p. m.
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